Crónica III Tierra Estella Epic 2018

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En 2016 la Tierra Estella Epic vio la luz por primera vez, llenando el enorme vacío de pruebas tipo marathón existente en la segunda mitad del calendario, pero a día de hoy y sin miedo a equivocarnos, podemos decir que la TEE se ha convertido en ese gran reto del año, al que no se puede faltar.

Pese a que llevo una mala racha y no veo el momento de que termine la temporada btt para lamerme las heridas y reorganizar mi cabeza, acudí con gran ilusión a la que sería mi 3ª edición de esta gran fiesta de la BTT.

Después de uno de los habituales madrugones que nos pegamos los biker viajeros, recogí el dorsal y mientras me dirigía hacia el arco de salida, además de las habituales caras de quienes ya considero grandes amigos, vi números ciclistas de gran renombre y bastante famosos, como es el caso del mediático Tomi Misser, a quién aproveché para estrecharle la mano y advertirle de que no lo iba a tener nada fácil.

Una vez repartidos los saludos, me coloqué junto al gran enjambre multicolor formado por los múltiples y variados maillots.

En un principio me situé junto a dos amigos del Club Ciclista Goierri, responsables en parte de la exigente prueba Urola-Garaia BTT. Dejamos hablado que saldríamos juntos pero que luego cada uno debería encontrar su pedalada, algo que cualquier persona que ande en bici de monte entiende perfectamente.

En cuanto abrieron las compuertas, los 700 bikers allí congregados salimos como un chorro de agua a presión. En ese momento no había amigos, ni conocidos, únicamente pista y kilómetros que devorar.

El sirimiri de senderos no se hizo esperar mucho, así que la estrechez de los caminos y el enorme bloque de bikers se tradujo en pequeños tapones que se repetirían hasta el kilómetro 17 de manera ocasional.

La ausencia de lluvias nos había dejado un terreno de juego seco, polvoriento y, por la cantidad de bikers que habían estado entrenando la semana anterior por allí, peligroso.
Los chicos del Goierri tenían una cuenta pendiente con la Tierra Estella Epic y dejé que rodaran por su cuenta. Aunque coincidimos en el primer avituallamiento, no rodamos mucho más juntos.

El perfil de la Tierra Estella Epic esconde muchísimo veneno; es un auténtico terreno rompepiernas, donde es imposible encontrar el ritmo, al menos es lo que me estaba pasando a mí ese día.

El cuerpo no me estaba respondiendo y la cabeza me estaba empezando a dar más vueltas que a la niña aquella de la peli del exorcista.

No tenía mucho que ofrecer, pero sí que estaba dando todo lo que tenía, aun así veía que andaba muy justo del punto de corte.

La impotencia era tal, que a 1 kilómetro de donde se encontraba el punto de separación entre la corta y la larga, no tenía claro que fuera a seguir.

Una vez llegué al kilómetro 42, me sorprendió ver a tanta gente conocida, como por ejemplo al Youtuber Alex Laredo o a mi compañero de club y mil batallas, Javier Fernández.

Charlando con ellos me dieron un bofetón de realidad, sobre todo porque el corte no era a las 12:25, sino una hora más tarde, lo que nos situaba a más de hora y media por delante de la implacable guillotina.

Me dio tal subidón saber que no iba tan mal que ni me lo pensé y continué con Javi por la opción larga de la TEE.

No sé exactamente el kilómetro que era, pero rondaría el 48 cuando me encontré de nuevo a Alex Laredo y su inseparable Kiko atendiendo a un amigo mío, El Chileno, que se había ido ladera abajo en un paso estrecho y bastante complicado.

Parecía chapa y pintura, pero había roto la maneta de cambio y la patilla, así que dejé que Javi se escapara y acompañé al accidentado hasta un punto de control, donde se encargaron de él.

Entre senderos, bosques y viñedos me acabé acoplando a una cuadrilla de la organización que rodaba a un ritmo bastante parejo al mío.

Repusimos fuerzas en el avituallamiento del kilómetro 50 y como iba justito de chicha, salí un poco antes que ellos del avituallamiento, aunque no tardaron en alcanzarnos. Pese a que íbamos bastante por delante del tiempo de corte, la bici escoba ya nos pisaba los talones. Éramos los últimos!!

Pasamos el Alto de Eraul (km 58,5) con más de 1h por debajo del punto de corte. Me encontraba cansado pero más animado que al principio, sobre todo al ser consciente de que ya había consumido 2/3 de la prueba y jugaba con algo de margen.

Diría que fue sobre el kilómetro 66 cuando me quedé vacío y sin fuerzas, pero tuve la suerte de que Sergio, otro biker que se también se había acoplado a la alegre comparsa, se quedara conmigo.

En el avituallamiento líquido de Artabia (km 67,8), volvimos a reencontrarnos con la cuadrilla que habíamos perdido hacía un rato.

Con más pena que gloria llegamos al avituallamiento y tercer punto de corte (km 79,1), pero manteniendo siempre la hora de seguridad.

Para esos momentos, la cuadrilla ya se había disgregado y rodábamos por parejas, bueno, salvo Sergio y yo formábamos cuarteto con las dos bici escobas de la TEE.
No nos quedaba ninguna bala en la recámara, pero una vez superado el último corte, teníamos claro que llegaríamos a meta, ¡aunque fuera arrastras!

La lesión de espalda hace que cuando se inflama la zona me quede sin fuerza en las piernas, lo que me obligó a caminar en las rampas más prominentes y, al no tener tacto, extremar la seguridad en los senderos más complicados.

Finalmente y con un tiempo de 9h06m conseguimos cruzar el arco de meta, 20 minutos por debajo del máximo previsto.

He de reconocer que pese a ser en la que peor tiempo he hecho, de las tres ediciones de la Tierra Estella Epic, ésta es de la que más he luchado por seguir y por lo tanto, más orgulloso me siento de haberla terminado.

Gracias Sergio por haber tirado de mí en los momentos oscuros.
Para quienes gustéis de los datos, os dejo algunos datos de esta increible prueba:

Podio femenino bike marathon
1. Corina Mesplet
2. Monica Carrascosa
3. Diana Fernández

Podio masculino élite
1. Erik Altuna
2. Ander Bengoa
3. Jon Erguin

Podio femenino medio fondo
1. Lorena Valera
2. Nuria Eguaras
3. Celia Roa

Podio masculino medio fondo
1. David Oteiza
2. Iban Sanjuan
3. Daniel Beloqui

En la modalidad de Bike Marathon 543 cruzamos el arco de meta, siendo 4:15:29 el tiempo que hizo el primero y 9:06:01 quién cerró la carrera.

En la modalidad de Medio Fondo fueron 225 quienes la terminaron el recorrido completo, siendo 2:27:48 el tiempo que hizo el primero y quién cerró la carrera tardó 3h18:03 más, haciendo un tiempo final de 5:45:51.

La temporada que viene no sé cuantas ni que pruebas podré correr, pero os aseguro que la Tierra Estella Epic 2019 será una de ellas.