Crónica Desafio Tierras de Turonio por Silvia Blanco (BH Factory Team)

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El Desafío Terras de Turonio, prueba ya fija en mi calendario, nos traía una nueva edición, donde poner a prueba las fuerzas… y la paciencia. En esta ocasión, y por primera vez en la historia de mi vida ciclista, corría con mi pareja, “Xisco o Holandés”, lo que me generaba tanta ilusión como nervios; al menos, la pájara estaba asegurada! Jajaja.

Tras un buen desayuno en Tomiño, nos preparamos para un día largo, sin olvidarnos de llevar provisiones suficientes, y unos tapones para los oídos, ¡por si acaso! Unos 400 participantes se sumaron a este evento, que permitía la participación en parejas, recorriendo una distancia de 104 Kms, o bien en formato individual, para afrontar 62 completos Kms. Parece que el día acompañaría, despejado y con una buena temperatura ya de mañana.

A las 9, el gran Victorio, anuncia la salida y, como siempre, la neutralización se olvida a los pocos segundos, sacándome de punto ya de inicio. Empezamos rodando por las calles de Tomiño, para pronto adentrarnos en una zona pistera, de perfil rompepiernas, aunque bastante rodador. Tardo en calentar las piernas, lo que hace que mi pareja se mantenga algo adelantada y vigilando de vez en cuando mi posición; voy cogiendo ritmo, y nos colocamos en segunda posición, aunque los Bici Verde ya han desaparecido de nuestra vista y será difícil cazarlos. Empiezo a disfrutar un año más del recorrido, con un día perfecto para pedalear, y en la mejor compañía.

Llega el temido Muro, de corta longitud, pero pendientes intensas, de esas que te obligan a sentarte en la punta del sillín, pero tras esta subida, el terreno relajará un poco y el ascenso será más continuo, alternando alguna zona llana donde rodar a buena velocidad. Nueva subida, esta vez la Cantera, con algo de dureza en las últimas rampas, pero buen firme para poder escalarlas sin problema. Y vuelta a bajar por pista rápida, con peligro de derrape por el terreno suelto.

Pasamos un punto de control, ambos a la par, y con energías para afrontar la próxima subida, en este caso bastante técnica por ser terreno pedregoso. Coronamos sin problemas, y nos vamos acercando al ecuador de la prueba que, una vez más, nos ofrece unas vistas espectaculares del mar, aunque en esta ocasión, con algo de bruma. Poco tiempo tenemos para apreciar tanta belleza, pues la concentración en la bajada es primordial, con tantos rebotes y curvas.

Llego abajo con las muñecas y la espalda sobrecargadas, secuelas de una caída semanas atrás, lo que me afectará para el resto del recorrido, pues las lumbares me dejarán sin aliento en los repechos fuertes, aunque a estas alturas la ilusión por terminar es más fuerte que el dolor. Después de varios kms rodando, con algunas zonas en subida tendida, nos acercamos a las paredes del Curro, repechos de hormigón casi verticales donde subir a cámara lenta, animados por algunos espectadores.

Poco a poco alcanzamos la cima, sabiendo que tan solo nos falta coronar la Groba, unos 5 Kms de ascenso sin demasiada complicación, pero con las energías ya mermadas… Tratamos de mantener un ritmo estable, yo al menos, porque Xisco lleva todo el día silbando mientras una servidora se retuerce sobre la bici…
Ya casi estamos, falta quemar las últimas balas devorando esos 15 Kms que nos separan de meta… y, por fin, podemos escuchar el agradable recibimiento de Victorio.

Desafío completado en menos de 6 horas, sin percances, sin peleas, y por detrás de nuestros compañeros Iago y Silvia, grandes vencedores. ¡¡¡Felicidades chicos por ese carrerón, sois tremendos!!!

Feliz por conseguirlo un año más, y poder compartirlo con mi medio limón; gracias por la paciencia y por animarme a mejorar cada día.

Y para celebrarlo, tocaba completar la faena… ¡Qué las buenas costumbres no se pierdan nunca!!! Jeje.