Crónica de un infierno anunciado. Los 10.000 del Soplao 2013

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los 10.000 del soplao 2013

los 10.000 del soplao 20132013 era el año de mi primer contacto con los 10.000 del Soplao y… sí, cuando me refiero a primer contacto ello implica que volveré, que hoy he restado un día al calendario en el nuevo camino al Soplao de 2014 y que escribo esta crónica sin que ni siquiera hayan transcurrido 24 horas desde que mi aventura en esta prueba tan especial hubiera finalizado.

No hacen falta presentaciones, no hacen falta los datos, no hace falta decir qué es el infierno cántabro. Hayas estado allí o no, si eres aficionado a la bicicleta de montaña seguro has oído hablar de él. Y si has tenido la oportunidad, la suerte de participar, sabes lo que allí se vive.

Como sabéis en mi camino a los 10.000 del Soplao he seguido un programa de entrenamiento de 14 semanas de duración en el que muchos de vosotros me habéis acompañado. Con el BKOOL como herramienta clave en ese entrenamiento y mis salidas en bici he de reconocer que desde que comenzara esta aventura el tiempo ha transcurrido rápidamente. Tanto que sin darme cuenta me encontraba en Cabezón de la Sal recogiendo mi dorsal y ultimando los preparativos para la gran cita. Estaba a unas horas para comenzar la prueba, para vivir la aventura.

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Solo si has estado en alguna de las ediciones del infierno cántabro sabes lo que se vive en la salida. A las 8 de la mañana Cabezón de la Sal nos despedía con sus calles llenas de gente, compartiendo con nosostros sus ánimos y energía. En esos momentos de pedaleo fácil en los que de manera reflexiva y fugaz miras atrás pensando en el trabajo previo que te ha llevado a este punto y analizas la aventura que estás apunto de comenzar la adrenalina se dispara. En mi caso y como ya os he contado anteriormente mi objetivo era acabar, a toda costa. La estrategia desde el inicio era sencilla, regular para afrontar con garantías todas las dificultades y en mi caso particular mimar mucho unas rodillas que no se encontraban al 100% y que en caso de sobre esfuerzos podrían generarme más problemas de los esperados. No sé si es algo que hago yo exclusivamente, pero siempre que me enfrento a un reto importante, una enorme inspiración mientras agarro con fuerza el manillar sin dirigir la mirada a un punto fijo supone el momento de activación, empezaba la aventura.

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Si habéis seguido los artículos sobre el entrenamiento que hemos preparado en Iberobike recordaréis que en uno de ellos os comentaba que os presentaría novedades. Pues bien, gracias al apoyo de BH que nos ha acompañado en esta aventura, aparte de la maratoniana Lynx pude disfrutar de una estupenda Ultimate 29 9.9 para poder elegir montura de cara a los 10.000 del Soplao. Tras probar ambas máquinas y por una cuestíón de preferencias personales mi elegida fue la bici de 29 pulgadas. ¿El resultado? Mi mejor compañera en esta aventura. Quizá los amigos de BH tengan que venir a arrebatármela, ha sido amor desde el primer kilómetro.

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Un nuevo diseño en el recorrido que ha dado mucho que hablar presentaba variaciones respecto a ediciones anteriores. Así las cosas el esperado tapón llegó en el kilómetro 3. Quizá haya habido muchas voces críticas en este sentido, desde mi punto de vista hemos de entender que una participación de miles de bikers implica situaciones como estas. La práctica de nuestro deporte implica ciertas dificultades y a nadie ha de sorprender que se den situaciones así que antes o después son inevitables.

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El cielo nublado no daba una pista clara de que podría ocurrir a lo largo de la jornada. Las previsiones como pudimos comprobar fueron mucho mejor de lo que se esperaba, por fortuna.
Pese a ello la aglomeración y un terreno castigado por las lluvias y el paso de cientos de bikers hacía que en algunos tramos costara mucho pedalear. “Esto es el Soplao Alex”, la bici no corría en muchos puntos pero no había presión, ya habría terreno para poder recuperar y rodar con más fuerza. Así puntos como la subida a La Cocina o la bajada del Soplao estaban bastante castigados por el barro y hacían que la concentración aumentara para poder afrontarlos con garantías.

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Precisamente y tras finalizar la bajada del Soplao quiero destacar un hecho, que en mi caso, como novato en esta prueba no había experimentado antes. Un gran ejemplo de lo que vivimos a lo largo de la jornada se puede resumir en la población de Celis. El pueblo, echado a la calle, no solo nos apoyaba y animaba, sino que además nos ofrecían su ayuda, limpiando nuestras bicis con sus propias mangueras, ofreciéndonos papel para poder limpiarnos, limpiar nuestras gafas. Si los 10.000 del Soplao es tan especial es en gran parte también gracias a sus gentes. Desde aquí y estoy seguro que hablo en el nombre de la totalidad de los participantes solo puedo dar las GRACIAS en mayúsculas a toda la gente que estaba echada a la calle animándonos sin distinción alguna.

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El tiempo nos seguía respetando, de manera muy benevolente y el sol hacía acto de presencia. Nos encontrábamos ya subiendo Monte AA, siempre con la premisa de ir reservando y cuidándome al máximo. En el aspecto de hidratación y nutrición era muy importante cubrir las necesidades del organismo. He de reconocer que en este aspecto nunca había sido muy metódico, pero durante este Soplao lo he llevado a rajatabla. Aunque no soy un apasionado de la comida “tecnológica”, la ingesta de barritas y geles fue un gesto cotidiano durante el desarrollo de la prueba. Tras el descenso del Monte AA y habiéndonos saltado el primer avituallamiento era tiempo de parar unos minutos, tomar un plátano, reponer líquido en mochila y bidones y continuar con la aventura.

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El siguiente plato del menú era la ascensión a El Moral. Mucho me habían hablado de él y tenía muchas ganas de empezarlo. Largo, sí, pero muy tendido, ideal para mis características y mi forma de rodar. La suerte de contar con un día variable pero más o menos despejado nos permitía rodar de unas vistas impresionantes. Admirar el entorno que te rodea mientras estás en una prueba así te hace sentir privilegiado. En el tramo final de la ascensión la temperatura bajó notablemente y aunque el viento nos fue favorable en gran parte de la ascensión la sensación térmica descendió notablemente, pero por suerte una ropa técnica de calidad nos permitía adecuarnos a este tipo de variaciones.

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Un rápido descenso que nos permitía recuperar nos dirigía a los pies de la ascensión de Cruz de Fuentes. Con más de 80 kilómetros en las piernas y con una cifra considerable de desnivel acumulado aquí el cansancio se hacía más latente. Una nueva parada en el avituallamiento (siempre completos y gestionados de manera excelente) nos servía para recuperar fuerzas cara a la nombrada subida a Cruz de Fuentes y la posterior a Ozcaba. Regulando y sin forzar en exceso las molestias en la rodilla izquierda (la mala) cada vez eran más latentes, pero la moral estaba por las nubes y procuraba no centrarme en algo así. Estaba siendo duro, sí, pero estaba disfrutando y viviendo en primera persona los 10.000 del Soplao.

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Reconozco que a la hora de examinar los recorridos procuro no obsesionarme. No se trata de ir a ciegas, pero tampoco me gusta conocer al detalle todo lo que me espera. En este sentido la ascensión a Ozcaba digamos que me pilló por sorpresa. Esperaba algo más corto y se me hizo más dura de lo esperado. La rodilla daba guerra, el cansancio cada vez era mayor pero la moral y la gasolina del depósito era la adecuada para afrontar con garantías la prueba. Estaba en el Soplao, mi Soplao, el que llevo compartiendo tantas semanas con vosotros, además lo estaba haciendo sobre una gran bicicleta como es la BH Ultimate 29 9.9. Sobre ella he vivido una jornada muy especial y me va a costar mucho separarme de ella cuando se la tengamos que devolver a los amigos de BH. “¿Y si la secuestro?” No, no sería justo.
Una rapidísima bajada (en este punto alcancé la velocidad máxima de la jornada) nos llevaba a Correpoco. Los kilómetros ya pasaban factura y el cuerpo acusaba el esfuerzo. Las pendientes habían hecho sufrir más de la cuenta a la rodilla así que… Tocaba continuar, y darlo todo. Muchas ganas y mucha moral.

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El tramo de Correpoco a Renedo ha dado mucho que hablar. Como he dicho al inicio del artículo el mountain bike entraña dificultades, pero esos 5 kilómetros de escasa ciclabilidad en los que tocaba empujar la bici sobre un terreno muy complicado hicieron que cubrir esa distancia nos llevara mucho más tiempo del deseado. En mi llegada a Renedo parte del staff de Iberobike estaba esperando con las luces y con una prenda para enfrentarnos a lo que se nos venía encima. No valía el dolor de la rodilla, ni el cansancio, ni la inminente llegada de la noche o la lluvia que hacía acto de presencia. Todo eso no era impedimento, cada una de estas dificultades era un motivo más para continuar.

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Estábamos a los pies del Negreo. El recién llegado a casa imponía desde sus primeros metros, en los que unas rampas de hormigón con pendientes muy elevadas nos exigían esa fuerza que ya no teníamos viéndonos obligados a bajarnos de la bici en algunos puntos. La noche cerraba, era el momento de encender las luces mientras abandonábamos la sección de hormigón y comenzábamos por la pista. Las fuerzas eran las justas y una lluvia que comenzaba a ser muy fuerte nos acompañaba. Una hilera de luces marcaba el camino del Negreo. El 95% de los allí presentes en ese momento nos limitábamos a empujar la bici, con las fuerzas justas y con el cuerpo ahora sí castigado por la climatología.

La temperatura bajaba a la par que la intensidad del aguacero aumentaba. Pero todos sabíamos algo, una vez que coronáramos el Negreo, lo teníamos hecho, todo a nuestro favor. Así las cosas coronamos el Negreo en unas condiciones durísimas con un viento horrible que estuvo a punto de tirarnos de la bici en más de una ocasión, una temperatura muy baja y una precipitación a medio camino entre la lluvia y el granizo. Es complicado explicar algo así cuando no lo has experimentado en primera persona (sé que muchos de vosotros lo hicisteis en la pasada edición) pero creedme, es horrible.

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En el peligroso descenso (por las condiciones) del Negreo un dispositivo de ambulancias, sanitarios, protección civil… nos alertaba de las condiciones. Decenas de bicis yacían en el suelo, sus dueños viajaban en ambulancia incapaces de sobreponerse a tan duras condiciones. Las hipotermias eran tónica general. La organización había decidido cortar el acceso al Negreo (sabiamente) así que muchos participantes ya habían llegado a Cabezón por la carretera finalizando su Soplao sin haberse enfrentado al Negreo. Nosotros decidimos enfrentarnos a él con todas las consecuencias y las condiciones hicieron que tras superar todas las dificultades de la prueba nuestro Soplao acabara en Valle de Cabuérniga, asistidos por gente del pueblo intentando recuperarnos de una hipotermia que nos impedía si quiera el poder hablar. 154 kilómetros y sus más de 5.000 metros positivos de desnivel superados. Pero a 12 kilómetros de meta acabó mi Soplao y el de mi compañero Alfonso. Quizá la decisión más correcta hubiera sido no enfrentarnos al Negreo y llegar a Cabezón desde Renedo. Aunque, sinceramente, no hubiera valido, no hubiera sido para nosotros el verdadero infierno. He de reconocer que el no llegar a Cabezón siempre será una espina clavada, pero también he de decir que estoy muy satisfecho. No era una cuestión de escoger o de decidir, el cuerpo estaba muy cerca de llegar al límite y el riesgo que asumimos con las condiciones del Negreo se podían haber convertido en un serio problema de salud.

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Como digo, con 154 kilómetros y los más de 5.000 metros positivos de la prueba terminamos nuestro Soplao. He de reconocer que tras finalizar la prueba si me hubieran preguntado acerca de mi presencia en la próxima edición mi respuesta hubiera sido un no. Pero, ¿sabéis una cosa? Una ducha lo arregla todo. La intensidad de todo lo vivido en una prueba de estas características hace que esa atmósfera te envuelva y te enganche. Yo, desde luego, estoy pensando en que ya me queda un día menos para volver al infierno cántabro. Espero veros allí.

:: AGRADECIMIENTOS.

BH: Gracias por haber puesto a mi disposición nada menos que tres grandes bicicletas como son la BH Lynx, BH Prisma y la BH Ultimate 29. Kilómetros, esfuerzo y disfrute sobre las tres. ¿De verdad es necesario que os las devuelva?

BKOOL: Horas, sudor, trabajo metódico… Mi herramienta básica para entrenar y más en las condiciones invernales que hemos tenido. Una garantía para haber podido afrontar una prueba de estas características.

LOS 10.000 DEL SOPLAO: Gracias por la ilusión, por el mimo con el que nos tratáis. Por el amor al deporte, por idear y hacer efectiva una prueba así. Gracias por vuestra organización. En una prueba con una logística tan compleja aprobáis con nota muy alta. Voluntarios, despliegue sanitario, fuerzas y cuerpos de seguridad. Gracias por todo.

RAFA MOLINA: Nuestro entrenador. El creador del programa de las 14 semanas que ha hecho que físicamente evolucione y llegue en unas condiciones óptimas para afrontar un reto tan grande como los 10.000 del Soplao y que seguro que a muchos de vosotros os ha ayudado a cumplir con vuestro objetivo para la prueba.

GU ENERGY: El aporte de energía necesario para el organismo cuando nos enfrentamos a esfuerzos de este tipo. Un aspecto muy importante en “mi” Soplao.

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Gracias además a mis compañeros de Iberobike por el apoyo y soporte durante la prueba, sois grandes chicos. Gracias a mi familia y amigos por ser cómplices de esta aventura. Gracias también a mi amor, Aída, por haberme animado, ayudado y por no haber tenido celos de mis frecuentes citas con el BKOOL. Gracias Alfonso por ser mi compañero, menuda aventura. Eres todo un ejemplo de tesón y la muestra de que hay muy buena gente repartida por el mundo.  Y por supuesto muchas gracias a todos vosotros, cómplices desde el otro lado de la pantalla de esta aventura que fue ideada para que también formarais parte de ella.
Esto no acaba aquí, aún quedan muchos pedales por dar, kilómetros por recorrer y aventuras que vivir. Así que “stay tuned”, ¡en Iberobike no paramos!

Primer BTT Masculino: FERNANDEZ SAINZ, ALBERTO dorsal 4957 tiempo 07:08:50.120

Primera BTT  Fémina: OLIVA CRESPO, CRISTINA dorsal 4976  tiempo 09:26:16.400

:: GALERÍAS DE FOTOS

Este fue el entrenamiento que siguió Alex en su camino al soplaowww.iberobike.com/guia-de-entrenamiento-para-los-10-000-del-soplao/