«Correr salva vidas», José Luís Martínez Almeida el día de la Violencia Vial

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Don José Luis Martínez Almeida posando en el Día Mundial de las Victimas de la Violencia Vial.

Desde el 26 de Octubre de 2005, hace 16 años, la Asamblea General de la ONU declaró el tercer domingo del mes de noviembre, como el día mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico.

Desde entonces, en muchas ciudades del planeta, se ha utilizado este día para recordar y conmemorar a todos los fallecidos y atropellados en la carretera, ya sean conductores, peatones, ciclistas o cualquier otra persona que hay sufrido la denominada Violencia Vial.

Curiosamente, hace tan solo un par de días, salía a la luz el último estudio de la Comisión Europea en el que reflejaba con datos y números exactos, como las victimas ciclistas, tanto con lesiones graves como fallecimientos, eran los únicos que habían aumentado en España en los últimos años respecto al resto de colectivos, cuyas cifras habían disminuido.

Madrid, ciudad sin ley, ni orden, ni timón

Como no podía ser de otra manera, una de las peores ciudades de España, y nos atreveríamos a decir de toda Europa para desplazarse a pie, en bicicleta o patinete eléctrico, es decir Madrid, celebró el día en recuerdo a la víctimas de la violencia vial.

La mejor manera que se le ocurrió a nuestro querido alcalde de la capital, Don José Luís Martínez Almeida, fue la de celebrarlo acudiendo a la carrera organizada por sus amiguetes de Atresmedia, la carrera a pie de Ponle Freno.

Hasta aquí parecería todo normal, un político acudiendo seguramente en moto o coche oficial a un acto de su ciudad (porque en bicicleta o a pie lo dudamos mucho).

«El dinero recaudado con las inscripciones se destinará íntegramente a un proyecto a favor de las víctimas de los accidentes de tráfico»

Atresmedia sobre Ponle Freno

Pero claro, lo de Madrid tiene guasa (lo de Almeida no es gracioso), pues como reza el eslogan de la carrera madrileña de Ponle Freno organizada por Atresmedia (Antena 3 y La Sexta), empresa que cotiza en la bolsa de Madrid, el dinero recaudado con las inscripciones de la prueba va destinado en su totalidad a las víctimas de accidentes de tráfico.

Sigue todo correcto hasta aquí, nada que objetar, hasta que claro, Almeida abre la boca y comienza la fiesta.

Recordemos que Madrid, desde hace muchos años (sí, con Carmena era exactamente igual), es una de las ciudades donde moverse en bicicleta es jugarse la vida (aquí aprovecho para saludar a los anticarrilbicistas, ¡Hola bonicos!).

Lo de crear carriles bici en condiciones, controlar la velocidad en los «timocarriles», crear supermanzanas, o educar a niños y adultos, para otro día…

Algunos pensarán que meterse en política es meterse en un gran jardín y encima embarrado, pero cuantos más seamos pidiendo una vida mejor, más fuerza haremos.

Dice el dicho que no cambiarás el mundo con tus acciones, pero no por ello has de dejar de hacerlas, ya que no solo aportarás tu granito de arena, sino que más personas se unirán a tu causa.

Según el señor Almeida, lo mejor para salvar vidas es «correr», literal. Vale que acuda a un acto para apoyar y estar al lado de las víctimas de accidentes de tráfico, incluso que recaude dinero para ellas, pero recordemos, que ellos ya han sufrido la violencia vial, y correr u organizar una carrera no va a salvar vidas (a priori).

En Madrid, ni carriles bici, ni respeto de las normas de circulación, ni de las velocidades límites (sobre todo en los famosos carriles 30 o timocarriles), ni servicio de alquiler de bicicletas decente, ni supermanzanas, ni aparcamientos seguros, ni facilidad para la intermodalidad, ni na, dená, de na…

Organizar y participar en una carrera está muy bien, pero para salvar vidas hace falta primero educación, segundo infraestructuras adecuadas para todos los vehículos, y tercero control estricto de los que matan en la carretera.

En este artículo puedes ver quienes son:

Está claro que Almeida no es el asesino ni el culpable, pues como la gran mayoría de políticos, son meras marionetas al servicio de los que tienen el poder.

Quejarse es gratis, y está de moda, pero cuando uno se queja para mejorar la calidad de vida de todos y cada uno de las personas de una ciudad, incluidos residentes, turistas y hasta conductores.

Correr no salva vidas.