¿Cómo cambiar la cinta del manillar?

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cambiar la cinta del manillar de la bicicleta

Cambiar la cinta del manillar de nuestra bicicleta es una operación realmente sencilla, que volverá a dar una nueva «vidilla» a nuestra bicicleta.

Además de ser una cuestión estética, es importante cambiarla de vez en cuando si está deteriorada o si sudamos mucho. Parece ser que es posible hasta que se parta el manillar por la corrosión de nuestro sudor.

La cinta de manillar debe de estar en óptimas condiciones además de mejorar nuestro agarre, lo cual es de vital importancia.

Elegir una cinta de manillar

Lo primero que debes hacer es elegir una cinta apropiada para tu bicicleta.

Las hay de diferente grosor, tacto y color. Muy importante si lo del color os da igual, como es nuestro caso, mejor dejaros aconsejar por un experto.

Si lo tuyo es el Gravel puedes optar por cintas gruesas o incluso poner doble cinta de manillar. Esta es una opción muy popular que ayuda a mitigar las vibraciones del terreno.

Material necesario

Para cambiar la cinta del manillar tan solo tenemos que contar con los siguientes elementos:

  • Una cinta de manillar (obvio).
  • Unas tijeras.
  • Cinta aislante.
  • Una bicicleta con manillar (opcional).

Quitar la cinta de manillar vieja

El primer paso que debemos llevar acabo es quitar la cinta de manillar vieja. Para ello nos podemos ayudar de las tijeras e ir cortando parte de la cinta si está muy pegada al manillar.

Los tapones del manillar sirven también para agarrar la cinta y que no se despegue por la punta. Podemos empezar por quitarlos e ir retirando desde ahí la cinta vieja del manillar.

Los tapones viejos es aconsejable guardarlos si no están muy mal, porque es bastante común que se caigan los que pongamos nuevos, así tendremos un repuesto.

También deberemos fijar los cables de freno que van por el manillar, para eso usaremos la cinta aislante.

Comenzar a encintar el manillar

Lo siguiente que debemos hacer es usar las dos tiras cortas que vienen en la caja.

Estas dos tiras tienen la misión de ir colocadas en la parte posterior del manillar, donde están anclados los frenos.

Retiramos las gomas de los frenos, denominadas escaladores, y dejaremos bien pegadas las cintas.

Comenzamos a encintar el manillar. Sobre este tema hay muchas manías y teorías. Cada uno que aplique la que más le convenga.

Nosotros lo que recomendamos es comenzar por la parte baja del manillar e ir subiendo, encintando de dentro hacía afuera.

Primero damos una vuelta en el borde del manillar dejando parte de la cinta por fuera del manillar, a partir de ahí comenzamos a enrollar la cinta lo más homogéneamente posible.

Si ves que la vuelta te ha quedado muy diferente puedes desenrollar y rehacer la vuelta.

Encintar la parte de los frenos

Cuando vamos subiendo por el manillar llegaremos a los frenos, esta parte es un poco más delicada, pero simplemente hay que llegar hasta la base del freno y después cruzar la cinta hasta la parte superior del freno. Por eso se ponen esos trozos de cinta accesorias antes de empezar a encintar, las cuales ayudan a que todo el manillar quede bien cubierto.

Finalizar encintado

La parte de la curva del manillar justo cuando pasamos los frenos también es algo delicada, es importante mantener la tensión de la cinta en todo momento para que no queden arrugas, e intentar dar cada vuelta con el mismo espacio de separación y tensión.

Una vez que llegamos al final del encintado, debemos de dar un corte oblicuo para que quede bien rematado.

Después solo habrá que dar un par de vueltas de cinta aislante para que quede bien fijo.

Por último nos quedará poner los tapones nuevos, remeteremos la cinta sobrante dentro del tubo del manillar y lo dejaremos pillado con el tapón. Unos empujones y quedará bien fijo.

Volvemos a su posición inicial las gomas de los frenos (escaladores) y ya tendremos nuestro manillar reluciente.

Si hemos elegido un color apropiado quedará hasta elegante, sino solo quedará cantoso como es nuestro caso, pero es lo que buscábamos.

Vídeo explicativo