Cinco pequeños cambios que evitarían muchos atropellos a ciclistas y peatones en las ciudades

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Cinco pequeños cambios que evitarían muchos atropellos a ciclistas y peatones en las ciudades
Niños y adultos en bicicleta compartiendo acera con peatones mientas los coche están atascados en la calzada.

Evitar accidentes, y sobre todo atropellos a ciclistas y peatones, es una de las grandes premisas y promesas de muchas ciudades del mundo para los próximos años.

Ciudades como Nueva York, con su programa Vision Zero, es un claro ejemplo de lo que se persigue. En este caso, con un proyecto muy ambicioso que busca reducir a 0 el número de fallecidos por atropello en sus calles antes de 2024.

Para que esto ocurra, no basta con que todos los coches sean eléctricos, inteligentes y sin conductor. Dejar el futuro en manos de las máquinas, como vimos en Matrix, puede desembocar en algo mucho peor.

Cinco cambios en las ciudades que evitarían muchos accidentes con peatones y ciclistas urbanos

La mayoría de vías públicas han sido diseñadas para facilitar el uso del coche, y no solo para utilizarlos, también para poder aparcar la ingente cantidad de coches, furgonetas y motos que hoy en día pueblan todos los rincones del planeta.

Es más, la mayor parte de la vida de un coche se pasa con este ocupando un espacio en la vía pública aparcado, espacio que es de todos, y sobre todo de los peatones.

Y es aquí donde comienza la lista de cinco pequeñas cosas que mejorarían la vida de peatones y ciclistas en las ciudades, y sobre todo, evitarían muchos atropellos.

1. NO PERMITIR APARCAR A MENOS DE CINCO METROS DE LOS PASOS DE PEATONES

Para muchos podrá parecer una tontería, pero si eres conductor y tienes conciencia del daño que puedes provocar a cualquier persona que golpees sin verla venir, aún conduciendo a una velocidad de 20 km/h por la ciudad, seguramente opinarás igual.

Tan solo imagina un coche normal, de una altura estándar, aparcado correctamente junto a paso de cebra o peatones.

Ahora imagina a un niño a punto de cruzar ese mismo paso de cebra, y justo en el momento en el que tu vas conduciendo hacia dicho lugar, el niño salta a la carretera sin mirar detrás del coche aparcado que lo tapa.

En realidad el niño no puede ni si quiera mirar, ya que el coche aparcado bloquea la visión por completo de la vía, por el mismo motivo que este te tapa a ti la visión para ver si alguien esta a punto de cruzar o no.

Si ya se trata de una furgoneta o un SUV de casi dos metros de altura, ya no hace falta que sea únicamente un niño. Ni verás a la persona que quiere cruzar, ni la persona te verá a ti.

Poner unos bolardos, unas jardineras, un árbol o cualquier cosa que no obstaculice la visión, evitará mil y un sustos y posibles accidentes.

2. CREAR SUPERMANZANAS (no son piezas de fruta gigantes)

El termino manzana seguramente lo hayas escuchado y leído en más de una ocasión para referirse a un grupo de viviendas o bloques de estas, cuyo perímetro está rodeado de calles, por las que normalmente circulan coches y otros vehículos.

Una supermanzana quiere decir un grupo de manzanas normales de un barrio o ciudad, agrupadas en una más grande, consiguiendo de esta manera, que todas las calles que quedan en el centro de la supermanzana, queden cortadas al tráfico motorizado estas calles internas

Los vehículos solo podrán circular por la periferia de la supermanzana creada con varias manzanas o para acceder a los garajes privados.

El espacio ganado al coche es infinito, y por norma general, tanto vecinos como comercios y empresas, se suelen beneficiar de que las calles, antes repletas de coches aparcados y circulando, ahora estén llenas de gente paseando, niños jugando, parques, jardines, terrazas y un sin fin más de oportunidades que devuelven a la vida a cualquier vecindario.

Menos coches, o coches 0, significa menos accidentes y atropellos. Sencillo.

3. CERRAR AL TRÁFICO LAS CALLES CON COLEGIOS O INSTITUTOS

En varias ciudades de España ya se está realizando esta práctica a la entrada y salida de los niños a los centros educativos.

Por norma general, la tendencia de cualquier ciudad hasta el momento, era la de permitir aparcar en la misma puerta a los ansiosos padres con sus flamantes coches, para «decargar» a sus queridos hijos.

En muchos ayuntamientos incluso se permite a las horas de entrada y salida de los estudiantes aparcar en doble y hasta triple fila, todo esto señalizado legalmente.

En otras ocasiones, los agentes de la autoridad tienen la orden de no multar a quien aparque mal durante esos minutos.

Pero por suerte, esta tendencia digna de estudio, se está invirtiendo, y ya son varios los ayuntamientos que han visto como ni es necesario llevar a los niños al colegio cuando se vive a uno dos o cinco kilómetros del centro, ni aparcar en la misma puerta, con el peligro que supone para el resto de menores, por no decir los problemas de salud que genera el esta respirando el humo de los coches estacionados con el motor encendido día si y día también.

Ir al colegio en bicicleta o caminando debería ser una premisa, al menos unas cuantas manzanas antes de la puerta del centro.

Es por esto, que cortando al tráfico motorizado unos buenos minutos antes y después de la entrada y salida de los estudiantes, evitará atropellos, sustos, además de mejorar la salud de padres y niños.

4. CARRILES BICI SEGREGADOS Y ENSANCHAR ACERAS

Suena a perogrullo, pero no hay ciudad europea que no haya apostado en los últimos años por construir carriles bici segregados, es decir, separados del tráfico motorizado, salvo…, Madrid (y alguna que otra ciudad española).

Ni tan si quiera tras el confinamiento, cuando se aceleró la construcción de este tipo de vías ciclistas para facilitar el uso de la bicicleta como medio de transporte, los ayuntamientos españoles se ha puesto manos a la obra para segregar el trafico motorizado del de bicicletas y patinetes eléctricos.

Está claro que las calles de muchas ciudades no están hecha y no tienen espacio para todo, pero donde cabe un coche, normalmente caben cuatro o cinco bicicletas, por lo que cambiar el modelo es tan sencillo como comenzar a desterrar coches de los centros de la ciudad y dar ese espacio a los peatones y a los ciclistas.

El modelo del coche está prácticamente muerto, y ni tan si quiera los coches eléctricos que nos están metiendo con calzador, ya que el petróleo se está literalmente terminando, podrán solucionar los problemas de espacio de las grandes ciudades, espacios ocupados por millones de coches.

Basta darse una vuelta por Berlín, Amsterdam o Suecia para ver que los centros de las ciudades son de las personas, y no de los coches.

5. UNA APP DE INTERCAMBIO DE TRABAJOS/CASAS

Este punto, aunque sencillo de implementar, es más complicado de que funcione a nivel «usuarios».

La mayoría de desplazamientos en coche de las grandes ciudades suelen ser de menos de 5 km, por lo que son realizables en bicicleta, patinete o a pie perfectamente por el 90% de las personas.

Sin embargo, muchas personas en activo, es decir, trabajando, se desplazan cada día hacia y desde las ciudades, realizando más de 20, 30 y en algunos casos hasta 90 km desde su residencia hasta su puesto de trabajo.

Suena muy loco, pero conocemos a más de uno que de lunes a viernes, solo yendo de casa al trabajo, realiza más de 400 km en coche, la mayoría de ellos atascados prácticamente a diario.

La solución a esto, aunque no sencilla, podría residir en un cambio de residencia, cambiando su actual casa por otra más cercana al puesto de trabajo que le permita ir andando o en bicicleta más rápido que antes en coche, ahorrando dinero, tiempo y sobre todo salud, o un cambio de trabajo por otro más cercano sin tener que cambiar de casa.

Para que esto sea posible, hoy en día existen las aplicaciones móviles, las páginas web de intercambio de las cosas más inverosímiles que te puedas imaginar, o una red interna de las propias empresas en busca de unos trabajadores más felices.

Uno se registra, pone la zona en donde vive, el trabajo que tiene y donde está localizado, y lo que busca. Ahora solo hace falta encontrar la «pareja ideal», que también busque el mismo cambio, pero a la inversa. Las dos personas o bien intercambian el puesto de trabajo o la vivienda bajo una condiciones previamente establecidas.

Suena muy de ciencia ficción, pero con tantas personas, empresas y viviendas, estando en la misma red social o aplicación móvil, no resulta tan descabellado encontrar alguien dispuesto al cambio de su casa o su trabajo por una vida mejor.

Traducido en números, se evitarían miles de desplazamientos en coche en las grandes ciudades y su periferia, dejando más espacio para los ciudadanos, y haciendo que los que antes se movían en vehículo privado, ahora lo hagan a pie, patinete o transporte público. Menos coches y menos desplazamientos es igual a muchos menos accidentes.