Ciclista atropellada y secuestrada: «Desnuda, atada a una silla y con un brazo roto en una vieja casa de campo»

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Cuando vemos una película de terror, hay escenas que nos suelen dar miedo por qué nos da por pensar que son hechos que nos pueden pasar a nosotros, pero lo ocurrido con esta ciclista austriaca supera cualquier imaginación que se pueda pasar por nuestra cabeza.

Nathalie Birli se encontraba entrenando con su bicicleta de carretera en Graz, Austria, cuando un coche la atropelló tirándola al suelo. En la caída se rompió un brazo. El conductor, lejos de huir del lugar o auxiliarla, las dos opciones lógicas que todos barajamos cuando sucede un atropello de un ciclista en la carretera, se bajó del coche con una palo y la golpeó en la cabeza. Acto seguido la cogió, la ató y vendó los ojos y la metió junto a su bicicleta en el coche.

Cuando la joven ciclista recobró el conocimiento se encontraba dentro de una vieja casa de campo, desnuda, atada a una silla y con los ojos tapados. Y no, no era aquella película de terror que habías visto en el cine, era real.

El secuestrador, un hombre de 33 años de edad con graves problemas mentales, estaba frente a ella con un cuchillo en la mano. Entonces Nathalie, de 27 años y madre de un bebe de 14 semanas, comenzó a temer lo peor.

El hombre la golpeó, la metió en una bañera con agua helada y la obligó a beber alcohol tratando de ahogarla. Todo esto con el brazo roto y el fuerte golpe en la cabeza recibido en el momento de secuestrarla.

Pero lejos de ser víctima de su propio pánico y de la difícil situación en la que se encontraba, buscó fuerzas para entablar conversación con aquel hombre que la había atropellado y secuestrado.

Según narra la propia ciclista, el hombre le relató su infancia, como su padre murió y tuvo que vivir con una madre alcohólica, las novias que le traicionaron y su afición por la jardinería. Nathalie vio como con este último tema podía llegar a ganarse su confianza, y gracias a una plantación de orquídeas que el hombre tenía en el jardín, pudo cambiar el rumbo de la conversación.

Mientras todo esto ocurría, su novio, Martin Schöffmann, ya había denunciado su desaparición a las autoridades, y él, junto a varios grupos de ciclista amigos, comenzaron su búsqueda.

Al final, Nahatlie consiguió que el propio secuestrador la condujese junto a su bicicleta a su casa. Cuando pudo llegar a ella, entró dentro y cerró con llave. Acto seguido llamo a su novio.

La ciclista ha querido quitar fuego a lo ocurrido publicando este texto en las redes sociales: «Vamos a fingir que todo fue un accidente y que me dejaste ir».

La policía pudo dar con la localización de la vieja casa gracias al GPS que llevaba la bicicleta de Nahalie y así dar con el paradero del secuestrador.

«Mil gracias a todos los que me buscaron ayer 🤗 no me hubieran podido encontrar. Fui atropellada, golpeada, atada y llevada a una pequeña casa fuera de la ciudad, como en una película de terror.
Gracias a Dios he podido liberarme y estoy bien, con un brazo roto y una herida en la cabeza.»

Sin duda, una auténtica historia de miedo si no hubiese sido por el final feliz.

Tausend Dank an alle, die mich gestern gesucht haben 🤗 ihr hättet mich nicht finden können. Ich wurde angefahren,…

Publiée par Nathalie Birli sur Mardi 23 juillet 2019