Centro Btt de Debabarrena – Euskadi

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¿Te gustaría poder ir de vacaciones con tu bicicleta, o simplemente pasar un fin de semana sin complicarte la vida, planificando y buscando que ruta hacer? Esto ya es posible gracias al auge que están teniendo en los últimos años los Centros Btt por toda la península. Para ver como funciona uno de estos centros btt, Iberobike se ha ido de visita uno de los cuatro centros que existen en Euskadi, el Centro Btt de Debabarrena.

Deseosos de que llegara el Viernes por la tarde, no parábamos de mirar el reloj para ver de cuanto tiempo disponíamos para terminar de rellenar las dichosas mochilas; trípodes, baterías, objetivos, cámaras, otro trípode más…teníamos que ir bien pertrechados y no dejarnos nada en el tintero, pero cuando el tiempo va tan rápido y tu tan lento, esto es misión imposible.

La furgoneta cargada como la de los puestos de los melones, partió rumbo a Vitoria donde recogimos a Roberto, el tercero en discordia y de allí directos a Elgoibar, una localidad del Valle de Deba, que se encuentra en un entorno privilegiado de la Provincia de Guipúzcoa, rodeada de profundos valles y verdes montañas.Para los urbanitas como nosotros rodeados todo el día de polución, cláxones y gritos, encontrar un remanso de paz como este, siempre es una buena fórmula para resetear los sentidos.

Allí nos esperaban pacientemente Iñaki y Koro, nuestros anfitriones este fin de semana y la verdad es que nos hicieron sentir como en casa, constantemente atentos de nosotros para que no nos faltara de nada y estuviésemos lo más a gusto posible (muchas gracias).

Sábado por la mañana, suena el despertador y rápidamente nos ponemos en acción, estábamos ávidos por sacar nuestras bicis de su reclusión en la furgoneta y empezar a rodar por alguno de los senderos que se encuentran por la zona. Pero antes de nada nos pasamos por el punto de información del Centro Btt de Debabarrena que se encuentra en el complejo deportivo de Mintxeta.

Un Centro Btt consta de una red de senderos y caminos públicos que están perfectamente señalizados y catalogados por su dureza, según distancia y desnivel. Además deben de contar con un punto de información dónde te proveerán tanto de mapas como de información sobre la rutas, alojamiento, dónde comer o coger agua y en muchos de ellos como es el caso del de Debabarrena cuentan con alquiler bicicletas y gps para que no te pierdas. Cada ruta tiene un color en función de la exigencia física, en total hay cuatro colores;

  • Verde quieren decir que son muy fáciles, aptas para todos los públicos.
  • Azul significa fácil, pese a que tenga algo de desnivel es asumible si se tiene un mínimo de condición física.
  • Roja para las rutas difíciles, diseñadas para los que montan habitualmente en bici.
  • Negra, muy difícil, discurre por entornos abruptos con fuertes desniveles tanto de subida como de bajada y tienen un kilometraje respetable.

Todas las rutas están marcadas y cada vez que hay un cruce o desvío, indica la dirección a seguir y el color y número de ruta por la que se va pedaleando.

Con tan solo dos días por delante y 15 rutas disponibles decidimos hacer una por la zona del interior, que fuese exigente y que discurriese por parajes de escándalo, y al día siguiente otra ruta por la costa.

No fue difícil dar con las rutas, nos recomendaron la ruta 13-Arrate y la 7-Itziar. La ruta de Arrate sale es desde el propio punto de información del centro Btt en Mintxeta, pasa por la Ermita de San Pedro, Kalamua, Santuario de Arrate, Eibar, Topinburu, Soraluze, San Rafales, San Roque y vuelta al mismo punto de salida. En total son 36 Km con unos 1.648 m de desnivel acumulado, que ya está bien.

Efectivamente el paisaje que nos rodeaba en todo momento era embriagador, a cada pedalada que dábamos encontrábamos una nueva excusa para echar pie a tierra y desplegar todo el «tenderete» para hacer fotos y poner la cámara a grabar, el tiempo se relativizo de tal forma que termino por hacerse de noche en contra de nuestra voluntad , el ocaso se nos echaba encima, pero nosotros continuábamos de forma incansable con nuestras fotos y preciosas tomas, de un paisaje que todavía guardan la esencia de lo “auténtico” bosques, praderas, pastizales y senderos mágicos que nos conducían de paraíso en paraíso.

Fue una jornada dura y cansada debido a todas las  horas que echamos sin parar, pero aun así nos resultó muy gratificante y nos fuimos a la cama con un montón de bonitas instantáneas grabadas en nuestras cabezas.

Al día siguiente, de nuevo el despertador nos avisa que tenemos un montón de trabajo por delante; cámaras de fotos, guantes, gafas y cascos y a por otra ruta nueva.

Esta vez queríamos visitar una de las zonas más representativas del Geoparque de la Costa Vasca, que pertenece a la Red Europe de Geoparques. Esto significa que es una zona de gran interés geológico y esta protegido por unas normas muy estrictas.

Nos habían hablado de la espectacularidad de las zonas de “Flysch” que se encuentra en el entorno del Municipio de Deba, pero no nos podíamos imaginar que fueran tan impresionantes, acantilados de cientos de metros que alternan aristas cortantes de forma paralela. Es un espectáculo ver cuando baja la marea como florecen entre las olas estas cuchillas pétreas.

Las formaciones de Flysch son como sándwiches que combinan materiales sedimentarios blandos sobre los que la erosión se ha cebado y materiales sedimentarios duros más resistentes a la erosión y que resaltan de forma cortante. Esto dota al entorno de una estructura morfológica muy peculiar que le hacen único.

Los senderos en este caso ya no tienen tanto desnivel como el día anterior, pero los continuos subi y bajas a los que nos somete el perfil costero junto con el cansancio acumulado de la jornada anterior, termina por hacer mella en nuestro mal avenido estado físico. Aun así la espectacularidad de las vistas y la verticalidad del entorno nos dejan maravillados, en algunos casos nos cuesta tragar al ver que a escasos centímetros de nuestra rueda el acantilado se abre paso y las panorámicas se pierden en el horizonte.

De nuevo el atardecer se cierne sobre nuestras cabezas, en plena actividad fotográfica, las nubes toman un color anaranjado y las aristas del Flysch brillan de forma intensa, otro día más termina en buena compañía, disfrutando de lo que nos gusta hacer.

¡Gora Euskadi!.