Canyon Enduro Extrem 2013

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Me suele costar mucho expresar por escrito mis sensaciones y sentimientos, en este caso y debido a lo que muchos de vosotros sabéis, todavía, me cuesta más. http://todoconmibici.iberobike.com/rabia-robo-de-bicicletas/

El año pasado, me fue totalmente imposible acudir a la primera edición de la carrera Canyon Patones Extrem, debido a mi pésimo estado de forma, ya que si no conseguí acabar la carrera de La Adrada, sabía, que esta iba a ser aun más dura, y cuando digo dura, lo digo por los tramos de enlace, que para los que no estamos en plena forma y más, si tenemos unos años, se nos hacen un muro.

Para este año me fijé como objetivo ir y acabar la carrera, para ello empecé a perder algo de peso y a dar pedales con unos compañeros por las noches un par de días a la semana. Pero como todo no suele salirme bien, a principios de enero me volvieron los fantasmas y los peores momentos con mi espalda, y eso que los he tenido bastante malos. Primero quince días de baja, sin poderme casi mover por un pinchazo en la columna que no pudieron solucionar ni la quiropráctica ni la fisioterapeuta a las que acudo con regularidad, solo el médico, a través de pastillas y pinchazos pudo aliviar los dolores. No contento con eso, a mediados de febrero y cuando creía que ya estaba mejor, empezó a molestarme más, llegando a irradiarse el dolor a toda la pierna, tenía obligatoriamente que sentarme cuando estaba 5 minutos andando o de pie, eso sí, podía dar pedales por lo que pude seguir levemente con la preparación o más bien con no perder todavía la poca que tenía. Dos semanas antes de la carrera y gracias al marido de una compañera de rutas, quedamos para ponerme una infiltración epidural, y… magia, desde entonces puedo andar sin molestias hasta hoy, estoy mejor que nunca, y eso que tenía claro que me tocaba pasar por el quirófano para volver a operarme de la espalda.

Después de esta introducción, vamos a la carrera en cuestión. A mí, me gusta ir a reconocer el terreno el día anterior, no es que me guste ver todo el circuito, porque si lo hago, al día siguiente no puedo rodar por estar reventado, pero si me gusta realizar dos o tres especiales para adaptarme al terreno e ir metiéndome el gusanillo de la competición.

Llego a Patones el sábado, a eso de las doce, el día está bastante desagradable y empieza a llover. Me cuesta salir del coche, pero me animo, ya que para algo he ido hasta allí. Cuando me estoy preparando, un compañero de batalla, explica como son los tramos, a mí, me preocupa sobre todo si hay algún paso donde te juegues el tipo, parece que no, a parte del último tramo.

Otro participante que estaba aparcado al lado mío, decide finalmente irse sin salir a rodar, dice que no tiene ganas de sufrir, que ya lo hará mañana. Tiro para Patones de Arriba para ver que hago, salgo sin ninguna idea en concreto y según voy subiendo dando pedales me voy dando cuenta de lo duro que me va a ser el domingo. Empiezo a subir el enlace de la primera especial a mi ritmo, cansino, con todo metido. Algún tramo de la subida opto por hacerlo andando para no cansarme, pero otros se me escapan y los hago andando porque me resultan imposibles. Según voy subiendo veo un cartel de 4ª especial, y ahí, es cuando claramente decido realizar el tramo 4º y 5º, ya que así me aseguro acabar cerca del coche. Cuando llego a la salida del 4º tramo, me encuentro con un tramo divertido de curvas, sin gran dificultad técnica, y con algo de pedaleo, me empiezo a encontrar a gusto. Una vez acabado, toca ir a por el 5º, el final del tramo de enlace parece que forma parte de la especial, y me doy cuenta que ya lo he realizado alguna vez. Sé lo que toca para acabar y más como esté mojado. Al final, por prudencia, los tramos complicados prefiero hacerlos andando, eso sí, después de intentarlo montado.

Una vez en Patones de Arriba, toca bajar a formalizar la inscripción, y si es posible a lavar la bici, con la suerte de que justo en ese momento han puesto la manguera en la fuente, toca también despedirme del compañero con el que compartí los dos tramos y que venía de hacerse todo el circuito, y saludar a amigos.

Para el domingo ya quedé con Juanjo, compañero habitual de batallas. Por primera vez, en carreras de este tipo, me quedo dormido y llego quince minutos tarde para recogerle, aun así, vamos bien de tiempo. Nos pertrechamos para la carrera y vamos a la salida para recoger el chip, saludando a todos los conocidos y charlando con otros a los que todavía no conocíamos.

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Salimos cada uno con su horario y empieza lo conocido, dar pedales para subir hasta la salida de la primera especial. Ahí y tras coger un poco de aire, ponerse el casco, ajustarse protecciones y revisar la bici, toca tirar para abajo, aunque primero he de preguntar cómo funciona lo del chip, ya que es la primera vez que lo uso. La primera especial me gusta, me quedo sorprendido porque he conseguido adelantar a dos participantes, me imagino que estoy bajando muy bien, pero no, el que salió detrás de mí me da caza. El principio y el rampón de casi el final del recorrido me hacen gastar demasiadas fuerzas y una vez en meta me paro un rato porque estoy exhausto, bajo los cien metros que quedan hasta comenzar la subida de nuevo y al lado de la valla decido cambiarme los calcetines porque tengo las zapatillas y pies encharcados. De nuevo la subida, sé que si la primera vez fue dura, ahora va a ser peor. Hay que subir más alto que antes y además según subo voy escuchando algo de un cortafuegos al final de la subida, empiezan los pensamientos de abandono. La verdad que la subida fue dura, muy dura y encima al final había que subir por unas peñas con la bici casi al hombro, seguía preguntando continuamente cómo y por qué me había metido ahí. El principio de la segunda especial estaba muy delicado por la lluvia y el barro que tenían las losas de piedras del principio, además, observé como los dos que lo intentaron antes de mí se caían, decidí pasar el tramo andando hasta que vi que ya no había problemas. La especial 2ª me sorprendió, curvas entre árboles, algunas de ellas peraltadas, un tramo precioso, lástima de que algunas zonas y debido a la cantidad de agua que había caído, estuviese muy resbaladizo por el barro creado por el paso de tantos participantes y que me llevó a comer un árbol de forma involuntaria. Al final del tramo, avituallamiento, seguramente si no hubiese sido por el, hubiese abandonado allí mismo, pero recobre fuerzas para seguir e intentar acabar la carrera. Vuelta a subir para buscar el tramo 3º, que desgraciadamente para mí era de bastante pedaleo. Este me impresionó por los paisajes por donde transcurría, que eran desconocidos para mí. Cuando terminé la especial oí como le explicaban a un compañero como bajar de forma sencilla a hasta Patones y otra vez volvieron las ganas de retirarme. Para mí el reto era acabar la carrera así que tiré para arriba en busca del tramo 4º que era algo conocido del día anterior. Cada vez que llegaba a las salidas de los dos tramos, preguntaba cómo iba de tiempo, pues no quería quedarme fuera de control después de todo el esfuerzo realizado. Conseguí llegar en plazo a la salida de ambos enlaces, pero sorpresa, al llegar a meta, unos minutos antes de que yo llegase se había cerrado he ido el último control, por lo que me quedé con la miel en los labios, si bien había conseguido terminar la carrera, oficialmente estaba descalificado, una sensación agridulce. Una pena, después de además haberme pegado dos buenos guantazos en el último tramo.

Ya lo demás fue bajar lavar la bici, ver a mi compañero Juanjo, guardar los bártulos e intentar tomar algo, que hasta para eso llegué tarde. Se había acabado el pan así que tuvimos que comer la panceta con los dedos, eso sí, supo a gloria. Intentamos quedarnos a la entrega de premios y de hecho pudimos ver la mitad de ellos, pero un mareo, no sé si por falta de fuerzas o por qué, nos obligó a ir a reponer fuerzas a un bar. Ahí comentar las distintas batallas y sensaciones del día y después para casa a guardar la bici, ducharse y descansar que al día siguiente será otro día, por desgracia un mal día, pero eso es otra historia.

La verdad que ahora y desde la distancia y sin mirar a mi situación especial, solo tengo que agradecer todo el esfuerzo que lleva organizar eventos como este, tanto por parte de los voluntarios que soportaron horas y horas bajo la lluvia como por los organizadores y especialmente al alma de este acontecimiento Jorge (nokando)