¿Bicicletas con motores ocultos en el ciclismo profesional?

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Imagen de archivo.

Todos conocemos el interés de la UCI, la Unión Ciclista Internacional, por intentar controlar este tipo de dopaje mecánico en los últimos años.

Varios son los ciclistas que se han visto sorprendidos en competición, a los cuales tras analizar sus bicicletas, se han detectado motores ocultos en el cuadro o el eje de pedalier, aunque también se sabe de bicicletas con motor escondido en la rueda trasera.

Uno de los casos más sonados fue el de la ciclista especializada en ciclocrós, Femke Van den Driessche, a la que tras el Campeonato del Mundo de la especialidad del año 2016, la UCI detectó un motor oculto dentro de su bicicleta.

Al destaparse este caso, la presión mediática y la sanción de por vida que manejaba la UCI antes del «juicio final», Femke anunció que se retiraba del ciclismo sin ni si quiera acudir a defender su inocencia ante los tribunales que la iban a juzgar.

Tras esto, la UCI comunicó una sanción de 6 años para la corredora y la desposeyó de todos sus títulos desde el día 10 de Octubre de 2015.

Pero el de Femke no ha sido el único caso detectado, y mucho menos el investigado.

Así son los motores ocultos en bicicletas de carretera:

En Francia otro ciclista de 43 años de edad fue declarado culpable de dopaje mécanico al encontrarse un motor oculto en su bicicleta de carretera.

Al no ser profesional, la multa ascendió a tan solo 88 euros y a realizar trabajos para la comunidad durante 60 horas.

Pero en profesionales, todos sabemos que ocurre con muchos de los casos de dopaje, los cuales se intentan ocultar o enmascarar para no repercutir en el negocio.

Sin embargo, existen innumerables imágenes en las que ciclistas de la talla de Fabian Cancellara o Ryder Hesjedal por poner dos ejemplos, aparecen de forma extraña, uno con acelerones únicamente posibles con una ayuda externa (interna en este caso), o en caídas en bicicletas donde la rueda trasera sigue girando misteriosamente a gran velocidad.

El de Cancelllara, uno de los más sonados episodios fue el de la Paris Roubaix 2010, donde en un ataque en llano, sin levantarse del sillín, saliendo prácticamente sin dar pedales, su bicicleta avanzó misteriosamente a una velocidad que nadie pudo seguir.

Otro de los casos más gráficos de Cancellara ocurrió en 2010 en el Tour de Flanders, donde atacó a su compañero de fuga Boonen en una de las zonas más empinadas de empedrado trayecto, distanciándose con facilidad mientras este se retorcía para intentar seguir su ritmo.

La sombra de la duda siempre estará ahí, pero a los casos detectados de la UCI nos remitimos, de que el dopaje mecánico existió y seguramente siga existiendo en muchas competiciones y marchas ciclistas.

En su día lanzamos esta encuesta, en la que el 94% de los encuestados estaban de acuerdo en que sí existe el dopaje mecánico en el ciclismo.

Años después se ha demostrado con varios casos detectados en diferentes competiciones y eventos ciclistas del mundo, además de que la UCI ha incrementado los controles de este tipo de dopaje y modernizado sus herramientas para detectarlo.