7 millones de euros para construir un sendero dentro de un Parque Nacional

La historia da para un libro, pero gracias al propio Tom Woodward, quien fue filmando como pudo algunas imágenes de todo el proceso de creación del camino Peak29, podemos ver un pequeño vídeo del proyecto casi terminado.

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7 millones de euros para construir un sendero dentro de un Parque Nacional
La impresionante fauna y flora del lugar estuvo en mente desde el primer momento, intentando evitar deteriorarla.

El 19 de Noviembre de 2010, tras una violenta explosión, veintinueve mineros quedaron atrapados en las entrañas de la mina de carbón de Pike River, en Greymouth, Nueva Zelanda.

Días después, mientras se trataba de localizar algún superviviente, otras tres explosiones consecutivas (24, 26 y 28 de Noviembre) confirmaron el fallecimiento de los 29 mineros.

Las altas temperaturas dentro de la mina a 200 metros de profundidad y los peligrosos gases imposibilitaban cualquier tipo de rescate.

A día de hoy, casi diez años después de la tragedia, siguen trabajando duramente para intentar recuperar los cuerpos de los mineros y poder aclarar que sucedió en la mina aquel 10 de Noviembre. Todo indica a que será muy difícil llegar a ellos.

Pike29 Memorial Track, tres años de construcción

Tras aquel triste suceso, la mina quedó temporalmente cerrada, pese a que era la segunda mina de carbón más importante de toda Nueva Zelanda y la mina subterránea más grande de todo el país.

En 2015, tras el cambio de gobierno, las 3580 hectáreas alrededor de Pike Mine fueron adquiridas por las autoridades y añadidas al ya existente Parque Nacional de Paparoa.

Para conmemorar a las víctimas, además de crear el clásico monumento, se concedió un presupuesto de 7 millones de euros para construir un sendero, el cual se llamaría Pike29, y que conectaría las instalaciones de la antigua mina con la red de senderos actual del Parque Nacional.

El sendero, con una longitud de casi nueve kilómetros con 800 metros de desnivel, atravesaría las impresionantes montañas alpinas, con frondosos bosques y laderas de pura roca.

Para terminar tal faraónica obra, se emplearían tres largos años, con sus veranos, sin inviernos, y todo lo que ello conlleva.

Helicópteros para mover maquinaria y personal

Al no existir carretera o camino oficial, el acceso al lugar con maquinaria y herramientas era literalmente imposible.

Además, la idea principal consistía en alterar el medio ambiente lo menos posible.

El equipo creado por el apasionado del moutain bike y especialista en explosivos Tom Woodward estaba compuesto por tres personas más: Milty Coultas, un experto en la creación de circuitos de bicicleta de montaña y dos madereros locales, Logan y Felix.

La seguridad del equipo era primordial, y se tomaron las medidas de seguridad a rajatabla. Tanto es así que en los tres años la peor lesión que tuvo alguno de los miembros del equipo fue un tobillo torcido.

Idearon un plan, el cual comenzaría en lo alto de una loma a mitad de camino del sendero previsto. Allí instalarían el campamento base, con espacio suficiente para maniobrar con un helicóptero y almacenar el material, además de colocar la cabaña donde vivirían los cuatro durante algunos largos meses.

Se cortaron algunos árboles, aunque se intentaba siempre sortearlos, incluso se utilizaron explosivos para poder pasar zonas de rocas, pero siempre en mente dañar lo mínimo la montaña. Cada decisión a tomar era verificada por un técnico.

La historia da para un libro, pero gracias al propio Tom Woodward, quien fue filmando como pudo algunas imágenes de todo el proceso de creación del camino Peak29, podemos ver un pequeño documental donde él mismo nos narra como han vivido los últimos tres años.

A día de hoy el sendero está prácticamente terminado, aunque aún quedan detalles que pulir antes de su apertura a senderistas y ciclistas de montaña, ya que el camino será compartido por ambos en armonía como así lo han querido sus creadores y las autoridades.

Su apertura está prevista para el verano neozelandés, es decir, a mediados del mes de Diciembre de 2020.

Os dejamos con el documental The Pike 29 Track, el cual grabó y editó desinteresadamente Tom Woodward y que además ha sido seleccionado para el Festival de cine de mountain bike de Nueva Zelanda.

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