París Roubaix 2019, un infierno impredecible

Tras la Milán-San Remo y Flandes llega el tercer monumento del año, la carrera ciclista épica por excelencia, llega el Infierno del Norte, llega este domingo la París Roubaix 2019.

257 son los kilómetros que separan Compiégne del velódromo de Roubaix, de los cuales 54 kilómetros y medio (más de un 20 por ciento del total de la prueba)  pertenecen a tramos del duro y complicado adoquín característico del Infierno del Norte. Estos tramos son catalogados en función de su dificultad, donde destacan los tramos de Arenberg, Mons-en-Pévéle y Carrefour de l’Arbre, todos ellos de cinco estrellas.

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Que la Roubaix es una carrera fuera de serie es evidente, y esas condiciones especiales requieren ciertas diferencias respecto a carreras digamos convencionales.

La dureza de la prueba hace que las marcas desarrollen material específico para que los corredores se enfrenten al infierno del norte. Así encontramos tubulares más anchos de lo convencional para salvaguardar en cierta medida el estrés que produce el adoquín, ruedas de radiados más convencionales en detrimento de aquellas más rígidas o de perfil, portabidones con diseños específicos, reposicionamiento de los pulsadores del cambio, bicis con geometrías específicas e incluso sistemas de suspensión o elastómeros en zonas clave para la absorción de los continuos impactos a los que el material se somete. Respecto a la orografía, la París Roubaix es una carrera muy llana y es normal ver un 53\44 en los platos como desarrollo habitual.

En este tipo de clásicas siempre hay equipos con el objetivo muy definido y con escuadras muy potentes, pero si el adoquín deja algo claro, es que es de todo menos predecible. Tenemos el reciente ejemplo de la semana pasada en Flandes. Probablemente ninguno de vosotros hubiera apostado por el italiano Bettiol, pero la verdad es que el de Education First dio una lección de coraje  y una enorme exhibición para hacerse con la que ha supuesto su primera victoria profesional, nada menos que un monumento como Flandes.

En la lista de favoritos aquellos que no fallan y siempre están ahí, los Van Marcke, Sagan,  Van Avermaet, Degenkolb o Kristoff a los que se les sumarán corredores de altísimo nivel y con capacidad de sobra para cruzar en primera posición en el icónico velódromo de Roubaix. Así encontramos a corredores como Stuyven, Van Aert o Stybar entre otros… Pero que os vamos a decir, quizá la semana pasada alguien soñaba en Italia con una victoria de su compatriota Bettiol, que acabó subiendo a lo más alto del podio en Flandes.

En Iberobike somos siempre objetivos, hasta que dejamos de serlo y nada nos haría más ilusión que ver a Iván García Cortina levantando el adoquín de ganador en Roubaix. El asturiano del Bahrein-Merida ha demostrado una progresión sobresaliente en este tipo de pruebas, ya el año pasado nos levantó del sofá mientras lideraba en Flandes. Este año también está teniendo un papel destacable en este tipo de clásicas y esperamos y deseamos que en Roubaix de la campanada.

Podréis seguir el desarrollo de la París-Roubaix desde las 11 de la mañana en Eurosport 1 y desde las 12:45 en Teledeporte, no os lo podéis perder.