Las vibraciones del manillar pueden causar lesiones a largo plazo en los ciclistas

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Nos hacemos eco de un nuevo estudio científico centrado en las bicicletas de montaña, el cual pretende cuantificar en una escala de valores el tipo de vibraciones y su magnitud en los diferentes componentes de una bicicleta, centrados en el manillar de la bici, pero también en ruedas, cuadros, puños, sillines, pedales, y cada parte de la máquina que esté en contacto con nuestro cuerpo o interfiera en incrementar o disminuir tales vibraciones.

Para poneros en situación y no alarmar antes de tiempo, actualmente no existe ninguna persona en el mundo que haya nacido y montado ya desde pequeño en mountian bike durante 50 años por ejemplo, esto no quita que si existan personas con algún tipo de lesión musculoesqueléticos o problemas nerviosos.

Como sabéis, nuestro deporte comenzó su andadura a principios de los años 80, y es por ello que todavía se le considera un deporte joven. Una persona que comenzase a montar en bicicleta por el monte en el año 82, por poner un ejemplo, en la actualidad podría haber montado en bici como máximo durante unos 37 años. 37 años son «pocos», y las patologías asociadas a estas vibraciones suelen aparecer tras periodos más largos de exposición, aunque existen casos de todo tipo.

La base de estas enfermedades se han tomado de la construcción, donde si existen estudios que analizan los riesgos de sufrirlas tras largos años de vibraciones continuas. Por poner un ejemplo, un obrero que trabaje normalmente con un martillo neumático o incluso con una simple lijadora, con el pasar de los años, las vibraciones pueden causarle enfermedades como el conocido Sindrome de Vibración Mano-Brazo (HAVS) o dedo blanco.

Las herramientas y máquinas de construcción, jardinería, etc, cuentan con certificaciones ISO, como la normativa ISO 5349-1, pero la industria de la bicicleta en la actualidad no tiene ninguna norma ni certificación referente a las vibraciones y la patologías que los ciclistas pueden contraer con su actividad.

Es lógico que la bicicleta de montaña, debido a la orografía del terreno lleno de baches, piedras e incluso la fuerza que hemos de ejercer sobre los puños para mantener el tipo, sobre todo en las bajadas, es diferente a otro tipo de ciclismo, como pueda ser la bicicleta de carretera. Esto no quita que este nuevo estudio se centre únicamente en los ciclistas de montaña, pues también existe un riesgo para cualquier modalidad.

Y ya si centramos más el tiro, y te contamos que el estudio lo ha realizado un profesor de la Universidad Edinburgh Napier llamado Florida-James, de la mano de un mecánico profesional del equipo de mountain bike Norco, Lewis Kirkwood, podremos ver que el estudio no va únicamente ligado a evitar patologías, si no también a conseguir un mejor rendimiento de los corredores profesionales en competición y un material más eficiente.

Seguramente alguna vez te hayan dolido las manos, ya sea por una ruta prolongada donde el cansancio también hace mella en nuestras manos y brazos, por llevar una mala posición que carga demasiado peso en el manillar o por aquella bajada larga llena de baches donde hay que frenar más de la cuenta y nuestro cuerpo va en tensión continua. Al terminar, seguramente hayas pensado «dios que dolor de manos» y hayas abierto y cerrado la mano para que la sangre vuelva a circular por nuestros dedos y nos alivie un poco.

Pues ahora multiplica este dolor por los corredores de Descenso, Enduro o incluso los aficionados asiduos a los bike park, que se pasan día tras día bajando a gran velocidad por pistas y senderos repletos ya no solo de baches, si no de cortados, saltos y grandes desniveles. Las vibraciones que tienen que soportar este tipo de ciclista son aún mayores.

Este tipo de dolor de manos no quiere decir que estemos «enfermos», pero una exposición continua y de larga duración en el tiempo si puede afectar a nuestras preciadas manos. Normalmente el dolor de manos tras una larga e intensa bajada es debido a que las vibraciones estimulan nuestros músculos, poniéndolos en tensión continua y limitando el flujo de la sangre. Y ya sabemos que si alguna parte de nuestro querido cuerpo no recibe sangre…

El mismo profesor Florida-James también realizó otro estudio en el conocido circuito de la Copa del Mundo de Descenso de Fort William, llegando a la conclusión que los corredores perdían hasta un 30% de fuerza y control de sus manos de la parte superior del circuito a la parte final. Esto se traduce que los corredores, debido a las vibraciones, entre otros factores, no son capaces de mantener el nivel durante todo el recorrido.

Todo el estudio servirá para crear un estándar y sobre todo cuantificar en una escala, el tipo y magnitud de vibraciones que cualquier componente de bicicleta ejerza sobre el ciclista, para en un futuro, marcas y fabricantes se vean obligados a reflejar en las especificaciones el nivel de vibraciones que emiten o son capaces de absorber y evitar cualquier tipo de lesión al ciclista por las mismas.

Por el momento profesor y mecánico van en buen camino, pues han conseguido parte de una subvención de 19 millones de libras, con las que se pretende crear un Centro de Innovación y un Bike Park en Innerleithen, Escocia, de la mano de la Universidad Napier de Edimburgo y el Mountain Bike Centre escocés.

El propio Lewis Kirkwood recalca que no quiere asustar a nadie, y el es el primero que no va a dejar de montar en bicicleta de montaña, pero estos estudios servirán para mejorar el material y prevenir este tipo de enfermedades y lesiones.